Primer chapuzón… y resulta que podía flotar!!

Es curioso como el miedo paraliza, y en ocasiones, nos cierra las puertas a lo nuevo, nos impide expandir nuestra zona de confort. Es cierto que para esto último, es necesario salir de ella y a veces es más cómodo quedarse al cobijo de los árboles que ya conocemos…

“Es un día caluroso de verano, el pequeño muelle que da al lago invita a darse un buen chapuzón. Sin embargo, al acercarme a la orilla, veo que la distancia entre el suelo firme y el agua me parece enorme, una distancia que creo no poder salvar.
Estar al borde de ese “precipicio” me altera, me suben las palpitaciones y un sudor frio me recorre el cuerpo, a pesar de que hace calor y el sol pega de lleno. La situación me provoca mucha incertidumbre, me atemoriza. Doy unos pasos atrás y me quedo quieta, sentada en el muelle, sin poder disfrutar del agua que refresca y calma el calor sofocante.
Mientras pasa el día, busco sombra y cobijo debajo de un árbol. Pero ahí sentada, el agua sigue llamando mi atención. Vuelvo a acercarme hasta el muelle y veo que son muchos los que están disfrutando del lago y que saltan hacia él. Los escucho, los observo… Una parte de mi quiere lanzarse y otra, más cauta, me dice que no, que es mejor quedarse en calma, disfrutando de la sombra de los árboles.
Después de un rato, el aburrimiento y las ganas de hacer algo distinto empiezan a tomar fuerza. Vuelvo al muelle por tercera vez… mis pies están apoyados en su borde, mi cuerpo está inquieto, tomo aire profundamente una y otra vez, miro el bello paisaje que me rodea, el agua cristalina, la gente disfrutando de esa sensación…
Es entonces, cuando por fin, doy un paso hacia adelante. Ya no hay marcha atrás, estoy a segundos de llegar a mi meta, el agua. En esos breves instantes siento una mezcla de euforia y miedo también, miedo a que me pase algo malo, que la caída sea brusca, que no pueda salir a flote… Sin embargo, sin darme cuenta, esos pensamientos que me invadían se esfuman como por arte de magia: ya estoy en el agua ¡y estoy flotando! Ahora toca empezar a nadar…”

Hoy día los miedos están dando vueltas por todos los rincones y es necesario aprender a dominarlos. No es una tarea fácil pero sé que es posible… El desarrollo de habilidades emocionales es muy importante para poder superarlos y seguir evolucionando.
En siguientes publicaciones abordaremos aquellos temas que nos ayuden a superar nuestros miedos y lograr el éxito en nuestras vidas, nuestras organizaciones, nuestra sociedad. Mientras tanto, os dejo este video muy emotivo, que nos invita a reflexionar sobre nuestros temores y las capacidades que nos diferencian y nos hacen ser seres únicos y maravillosos.

Este para mi, es mi primer chapuzón, queda mucho por hacer, mucho por aprehender, por descubrir, por mejorar. He dado el primer paso y he descubierto que podía flotar, ahora es tiempo de comenzar a nadar… en busca del éxito.

El éxito es la paz mental que nace como resultado natural de la íntima satisfacción lograda al saber que uno hizo lo mejor que pudo para convertirse en lo mejor que uno es capaz de ser.

John Wooden