Hacia un modelo de organización saludable: Practicando fortalezas

Bienestar, felicidad en el trabajo, organizaciones saludables, fortalezas… Poco a poco vemos y oímos estos términos con mayor frecuencia, pero… ¿los experimentamos?

A simple vista podría resultar una “moda pasajera” pero, afortunadamente, existen cada vez más evidencias científicas y experiencias prácticas que avalan la importancia y efectividad de estos conceptos (y otros tantos que desarrollaré en próximos posts).16_fortalezas

Un paso hacia la transformación de las organizaciones hacia un modelo saludable reside en desarrollar enfoques centrados en las fortalezas, identificando los recursos de las personas, aquello que hacen bien, sus puntos fuertes.
Por tanto, podemos definir a una fortaleza:
“como una capacidad pre-existente para comportarse, pensar o sentir de una forma específica que sea auténtica y que llene de energía al poseedor, permitiendo un rendimiento, desarrollo y funcionamiento óptimos”. (Page, Govindji, Carter, Linley, 2008, p. 437)

La investigación muestra que las personas que usan sus propias fortalezas, se implican más en el trabajo y con ello son capaces de lograr sus metas (Harter, Schmidt, Hayes, 2002), y además están más felices y satisfechos (Govindji, Linley, 2007). Además, la práctica de fortalezas puede ser considerada una fuente de gratificaciones, un medio que otorga significado y sentido a la vida y promueve un estado de bienestar en quienes las practican.  En el contexto organizacional, este enfoque hace que el empleo sea más agradable, transformando el trabajo en una vocación, aumentando la lealtad y fluidez; lo que facilita una relación de victoria-victoria puesto que es fuente de una mayor rentabilidad.

En el día a día, si lideras un equipo de trabajo, hay muchas formas a través de las cuales  puedes manejar tus interacciones cotidianas para asegurarte de que estás proporcionando un entorno en donde las personas de tu equipo pueden crecer y dar lo mejor de sí mismos. Estas estrategias incluyen (Page, Govindji, Carter, Linley, 2008):

  • Ser consciente: Practica la disciplina de la consciencia. A lo largo del día tómate un tiempo para captar el entorno emocional y la atmósfera que estás creando.
  • Reconocer las fortalezas: Las personas a menudo no son conscientes de lo bueno que tienen. Reconoce a los integrantes de tu equipo cuando los has observado demostrando una fortaleza en su trabajo. Haciendo esto, lo ayudas de forma natural a cultivar sus fortalezas, así como a poner de manifiesto que estás verdaderamente interesado en ellos como personas y en lo que pueden aportar al equipo / organización.
  • Celebrar el trabajo bien hecho: Habitualmente las cosas que no logramos o en las que no somos buenos, son las que tienden a ser recordadas. Sin embargo, reconocer el trabajo bien hecho y alabar a los integrantes de tu equipo es igualmente o incluso más importante. Eso sí, ten en cuenta que es tu responsabilidad decidir de qué forma es mejor celebrar el trabajo bien hecho: personas diferentes tienen preferencias diferentes. Individualiza tu enfoque de acuerdo a lo que funciona para cada miembro del equipo: para algunas personas, un sencillo reconocimiento en privado tendrá el mismo significado que una exhibición pública o una recompensa económica.

Con estos pequeños pasos puedes ir sumando un pequeño aporte para la transformación hacia un entorno de trabajo más saludable que facilite el funcionamiento óptimo, el desarrollo y evolución de tu equipo y tu organización.

¿Nos ponemos en marcha?

 

Referencias:

  • Page, N., Govindji, R., Carter, D., Linley, P.A., (2008). Gestión positiva de los recursos humanos: aplicaciones de la psicología positiva a lo largo del ciclo vital del trabajador. En C. Vázquez, G. Hervás (Eds.), Psicología positiva aplicada (pp. 429-458). Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.
  • Seligman, M. (2002). La auténtica felicidad. Barcelona: Ediciones B.

Jugando se entiende la gente… y se obtienen resultados

Hoy día la palabra gamificación está dando vueltas en el ambiente.IMG-20141002-WA0002
Grandes empresas utilizan este concepto para generar campañas que faciliten la fidelización de sus clientes, y otras tantas, están empezando a incluirlo dentro del entorno organizacional.
Pero cuando hablamos de gamificación, ¿a qué nos referimos? Básicamente se trata de incluir Acciones Lúdicas en entornos de No-Juego. La mayoría de los casos conocidos están enfocados al diseño de apps o videojuegos.

Sin embargo, creo que este concepto va mucho más allá de acciones que involucran el uso de tecnología. Como diversos estudios lo confirman, el juego genera experiencias que hacen que el mensaje se internalice, es un medio de aprendizaje en el que la emoción está en el proceso.

IMG-20141002-WA0009

«Puedes descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación» (Platón)

Y como “el movimiento se demuestra andando” aquí os dejo un par de casos en los que he participado:

Juego, participación y valores

Una cadena de retail líder en su rubro había definido su visión, misión y valores y para promoverlos entre sus empleados decidió realizar una serie de actividades en la que cada mes se realizaban distintas acciones que promovieran un valor.
Entre las actividades realizadas en tienda, se creó un espacio mensual de una hora en la que los empleados podían participar en juegos de equipos (yincanas, deportes, karaokes, entre otros) y a su vez, estos eventos fueron organizados por los propios empleados. Como resultados, se favoreció el clima interno, el trabajo en equipo y la creatividad.

En la misma cadena, la utilización de técnicas lúdicas en el proceso de selección permitió analizar las conductas y la personalidad de los candidatos en un entorno más distendido que el habitual. La incorporación de personas más alineadas con la visión, misión y valores de la organización, una disminución en el índice de rotación del personal, fueron los resultados de la aplicación de estos métodos.

¡También se juega en las Pymes!

Una empresa familiar en proceso de crecimiento, estaba por inaugurar un nuevo centro de salud en el que gran parte de la plantilla sería trasladada. El cambio generaba incertidumbre y resistencia, ya que muchos de los empleados llevaban mucho tiempo trabajando en las instalaciones originales y con un apego emocional muy grande a su lugar de trabajo.
A través de una visita guiada y una posterior búsqueda del tesoro en el nuevo centro (antes del traslado), se logró una mayor implicación y aceptación de los empleados ante el cambio organizacional que se estaba produciendo. En un ambiente distendido los empleados pudieron reconocer su nuevo espacio de trabajo y aportar sugerencias sobre las funciones de cada sitio.

Una experiencia personal

IMG-20141002-WA0011En búsqueda de nuevas herramientas que me permitieran continuar utilizando el juego en entornos no-lúdicos, descubrí la metodología Lego® Serious Play® . Básicamente, esta metodología permite generar conocimiento, desarrollar la creatividad, resolver problemas complejos y definir estrategias en tiempo real a través de la construcción de modelos con bloques de Lego, sobre los que se comparten y construyen historias.
En este caso tuve la oportunidad de obtener la certificación como facilitadora en un entrenamiento intensivo en Barcelona a cargo de Lucio Margulis. Realmente ha sido una experiencia única, en la que he podido comprobar lo poderosa que es esta herramienta.

En definitiva, el juego en las organizaciones es algo serio y los resultados están a la vista. El juego genera experiencia, involucra emociones, desarrolla conocimientos, favorece la creatividad, involucra, construye…

Y tú, ¿te animas a jugar?

Dedicado a Alessandra, Andrea, Claudia, Eva, Fabrizio, Joseba, Juan, Lorenzo, Lucia, Lucio, María, Paolo, Patricia, Roger y Stelio. Gracias por el juego, por los puentes que construyen, por los leones y los elefantes… Grazie a tutti  

Emprender tiene mucho de I, T y V… ¿Y tú ya has pasado la ITV?

Cuando pienso en un emprendimiento durante su fase previa a la puesta en marcha, lo imagino como un coche que necesita pasar su inspección para salir a la carretera, pasar su ITV particular.
Esa ITV implica hacer una pausa en la vorágine del día a día e inspeccionar en qué situación nos encontramos, chequear que nuestro “coche” esté a punto para afrontar el camino, con sus curvas, baches y obstáculos diversos… reconocer con qué recursos cuento para iniciar el viaje.
Porque todo emprendimiento tiene mucho de:

  • Ideas, imaginación e inspiración
  • Trabajo y transpiración
  • Valores

Las ideas, la imaginación y la inspiración

02_ITVemprendedores00

 Cuando observamos nuestro “coche” lo primero que vemos es su carrocería, la materialización de nuestro emprendimiento.
Esta materialización ha surgido gracias a las ideas que hemos tenido. La imaginación y la inspiración han sido parte de este proceso y deben seguir siéndolo para poder aportar diferencias competitivas a la hora de salir al mercado.
Una vez iniciado el viaje, la creatividad será un requisito indispensable para crecer e incluso subsistir, es por eso, que es importante conocer y ejercitar nuestro proceso creativo.

El trabajo y la transpiración.

02_ITVemprendedores01Observando el interior, veremos el motor de nuestro “coche”, aquello que hace que nuestro proyecto se ponga en movimiento.
Es nuestro trabajo, nuestro esfuerzo, las gotas de transpiración / sudor que dejamos en él lo que permitirá sacarlo adelante.
Seguramente en el camino encontremos algún bache y obstáculos que enfrentar y debemos tener la suficiente motivación y energía para seguir adelante. Para ello es importante trabajar en incrementar nuestro nivel de resiliencia, así como también, aprender a vencer la procrastinación que nos envuelve en más de una ocasión.

Los valores

02_ITVemprendedores02

Con lo último que nos encontraremos al inspeccionar nuestro “coche” es con el chasis, el esqueleto que sostiene y hace que todo sea posible, aquello que nos sirve de sostén, y está vinculado con nuestros valores, con lo que somos y lo que queremos ser.
Si bien es el último en esta inspección no significa que sea el menos importante, ya que nos permitirá sentar las bases de nuestro proyecto y será también la brújula que nos guie en los momentos más difíciles. Creo que conocer e identificar cuáles son nuestros valores y los de nuestro emprendimiento (cómo somos), nuestra misión (qué somos) y visión (a dónde queremos ir) son determinantes a la hora de pensar en un proyecto con futuro.

Y tú, ¿has pasado la ITV? ¿Ya estás listo para salir a la carretera?
Si tu respuesta es positiva, recuerda que cada cierto tiempo hay que volver a pasarla… Aunque la próxima será distinta… ese es un tema para un próximo post.

Este artículo está basado en los contenidos del taller para emprendedores: “Pasando la ITV… Para ponerse en marcha”, si deseas más información no dudes en contactarme.

¿Qué quieres SER de mayor?

¿Cuántas veces hemos oído esta frase durante nuestra infancia y adolescencia? Personalmente, creo que infinitas veces.

Pasamos de querer ser bailarinas o astronautas a identificarnos con personas que están cerca de nosotros y a quien admiramos.
En la adolescencia vamos cambiando de ideas, incluso nos gusta lo que les gusta a nuestros amigos, nuestros colegas…
Durante toda esta etapa se nos permite soñar, divagar, hacer castillos en el aire…
Pero llega un momento en que tienes que tomar una decisión, porque ya eres “mayor”. Entonces la cuestión es ¿qué decisión tomo, qué camino escojo?

Lo curioso de todo esto es que la vida a menudo, siendo ya “mayores”, sigue haciéndonos esa pregunta. Son esos momentos en que nos sentimos sin la posibilidad de volver hacia atrás y delante nuestro no encontramos o no sabemos qué camino seguir.

Ya sea si estás iniciando tu vida adulta o estás en medio del camino y las circunstancias te obligan a volver a empezar, el primer paso para poder avanzar es preguntarte ¿quién soy? Porque todos SOMOS alguien, alguien que lleva una gran maleta cargada de sus vivencias, sus sentimientos, su personalidad, sus relaciones, su entorno…
Este proceso de introspección, de adentrarse en un uno mismo y descubrirse o redescubrirse es fundamental para poder pasar del QUERER SER al HACER.
Reflexionar sobre este punto es básico para seguir avanzando y ayuda a centrar nuestro interés y energía en lo que realmente queremos.

Si estás en esta situación, me gustaría recomendarte un ejercicio que personalmente me ha resultado muy útil. Probablemente hayas oído hablar o conozcas la “Matriz DAFO o FODA”. Es una herramienta utilizada a nivel organizacional para realizar análisis de situación y facilitar el establecimiento de estrategias. Sin embargo, estos mismos conceptos pueden aplicarse a nivel personal.
Básicamente se trata de realizar un diagnóstico interno y externo de tu situación, analizando tus Fortalezas y Debilidades y las Oportunidades y Amenazas que encuentras en tu entorno.

Aquí te dejo un enlace en el que puedes acceder a una guía orientativa sobre la metodología a utilizar para realizar este ejercicio:

Matriz DAFO. Como herramienta de evaluación personal  (Versión .ppsx)

Matriz DAFO. Como herramienta de evaluación personal.  (Versión SlideShare)

Para finalizar os dejo con una reflexión personal.

Creo que cada persona debe intentar hacer aquello que realmente le gusta, encontrar su vocación. A la hora de elegir tenemos que priorizar no en base a las modas, el dinero, sino a lo que SOMOS. En ese sentido me considero una afortunada, porque la pasión por el trabajo, por la vocación que uno encuentra en la vida la he podido vivir a través del ejemplo de mis padres, de  una madre DOCENTE que aún sigue con ganas de seguir trabajando y un padre CONTABLE (contador público, como se dice en argentina) apasionado por lo que hace, que continúa aprendiendo y que, actualmente, está haciendo un master en la universidad.
Entonces, vuelvo a preguntar: ¿Qué quieres SER de mayor?
Espero que estas líneas puedan inspirarte a encontrar alguna respuesta y que algún día puedas hablar de lo que eres con la pasión que se transmite en este video.

Primer chapuzón… y resulta que podía flotar!!

Es curioso como el miedo paraliza, y en ocasiones, nos cierra las puertas a lo nuevo, nos impide expandir nuestra zona de confort. Es cierto que para esto último, es necesario salir de ella y a veces es más cómodo quedarse al cobijo de los árboles que ya conocemos…

“Es un día caluroso de verano, el pequeño muelle que da al lago invita a darse un buen chapuzón. Sin embargo, al acercarme a la orilla, veo que la distancia entre el suelo firme y el agua me parece enorme, una distancia que creo no poder salvar.
Estar al borde de ese “precipicio” me altera, me suben las palpitaciones y un sudor frio me recorre el cuerpo, a pesar de que hace calor y el sol pega de lleno. La situación me provoca mucha incertidumbre, me atemoriza. Doy unos pasos atrás y me quedo quieta, sentada en el muelle, sin poder disfrutar del agua que refresca y calma el calor sofocante.
Mientras pasa el día, busco sombra y cobijo debajo de un árbol. Pero ahí sentada, el agua sigue llamando mi atención. Vuelvo a acercarme hasta el muelle y veo que son muchos los que están disfrutando del lago y que saltan hacia él. Los escucho, los observo… Una parte de mi quiere lanzarse y otra, más cauta, me dice que no, que es mejor quedarse en calma, disfrutando de la sombra de los árboles.
Después de un rato, el aburrimiento y las ganas de hacer algo distinto empiezan a tomar fuerza. Vuelvo al muelle por tercera vez… mis pies están apoyados en su borde, mi cuerpo está inquieto, tomo aire profundamente una y otra vez, miro el bello paisaje que me rodea, el agua cristalina, la gente disfrutando de esa sensación…
Es entonces, cuando por fin, doy un paso hacia adelante. Ya no hay marcha atrás, estoy a segundos de llegar a mi meta, el agua. En esos breves instantes siento una mezcla de euforia y miedo también, miedo a que me pase algo malo, que la caída sea brusca, que no pueda salir a flote… Sin embargo, sin darme cuenta, esos pensamientos que me invadían se esfuman como por arte de magia: ya estoy en el agua ¡y estoy flotando! Ahora toca empezar a nadar…”

Hoy día los miedos están dando vueltas por todos los rincones y es necesario aprender a dominarlos. No es una tarea fácil pero sé que es posible… El desarrollo de habilidades emocionales es muy importante para poder superarlos y seguir evolucionando.
En siguientes publicaciones abordaremos aquellos temas que nos ayuden a superar nuestros miedos y lograr el éxito en nuestras vidas, nuestras organizaciones, nuestra sociedad. Mientras tanto, os dejo este video muy emotivo, que nos invita a reflexionar sobre nuestros temores y las capacidades que nos diferencian y nos hacen ser seres únicos y maravillosos.

Este para mi, es mi primer chapuzón, queda mucho por hacer, mucho por aprehender, por descubrir, por mejorar. He dado el primer paso y he descubierto que podía flotar, ahora es tiempo de comenzar a nadar… en busca del éxito.

El éxito es la paz mental que nace como resultado natural de la íntima satisfacción lograda al saber que uno hizo lo mejor que pudo para convertirse en lo mejor que uno es capaz de ser.

John Wooden